18.05.2023
28.07.2023
Inauguración
Nave
CarrerasMugica tiene el agrado de presentar, del 18 de mayo al 28 de julio, TUTTOTAMBURO, segunda exposición individual de Sergio Prego tras la realizada en 2015.
→ Sergio PregoStefano Tamburini (1955-1986) idea el personaje RanXerox en junio de 1978, ayudado en su ejecución por Andrea Pazienza, un realizador de cómics tremendamente popular en Italia y prácticamente desconocido en el resto del mundo. Tamburini en principio no parecía tener habilidad para el dibujo, sin embargo, realizó diferentes trabajos gráficos en los que utiliza el collage con fotografías y masas de color planas con exquisita destreza. RanXerox es un androide nihilista ultraviolento de aspecto carnal, construido a partir de una fotocopiadora reciclada y adicto al Vinavil en vena (marca popular de cola blanca en Italia). RanXerox es el robot programado para estar enamorado de su dueña de 13 años Lubna y servirle como máquina sexual e instrumento de supervivencia. En la tercera entrega del cómic, la historia del robot quedará truncada debido a la muerte el 24 de abril de 1986 por sobredosis de heroína de su guionista Stefano Tamburini. En la última historia del RanX de Tamburini, el robot en estado decadente busca a su objeto de deseo, que lo ha abandonado por una persona “real”, y en las últimas viñetas, se arranca con la mano el corazón, un racimo de válvulas mecánicas que bombean fluidos en su cuerpo, para lanzárselo a Lubna, mientras sus circuitos prenden fuego consumiéndose en un amasijo de carne, plástico y metal.
En los últimos años, se ha publicado bajo el título Tutto Tamburo la antología del trabajo gráfico y de los escritos del autor Stefano Tamburini en 7 volúmenes editados por Michele Mordente. Desde finales de los 70 hasta su muerte prematura, Tamburini estuvo implicado en diferentes proyectos editoriales, como Cannibale, Il Male y, quizás la más relevante, la revista Frigidaire, en la que participó como fundador junto con un pequeño número de autores que compartían cierta sensibilidad estética heredera de los movimientos políticos radicales desarrollados en Italia en los años precedentes. Con esta exposición quisiera rendir homenaje a Tamburini, cuyo trabajo, desde que lo conocí a mediados de los 80, se ha convertido en objeto de inspiración continua y sostenida en el tiempo.
Entre 1980 y 1984, Tamburini realiza la serie de cómics Snake Agent a partir de barridos de fotocopiadora que distorsionan las viñetas de las tiras cómicas de detectives Secret Agent X-9 dibujadas por Mel Graff en los años 40 y 50. Con este gesto apropiacionista, reescribe los diálogos de la historia, proyectando una visión de ciencia ficción futurista en cuya trama se despliegan pugnas y complots a escala mundial entre superpotencias fascistas y autoritarias. Simultáneamente, incorpora en los personajes identidades, conductas y un lenguaje acorde con la sociedad de principios de los años 80, llevando al extremo la dudosa moral que caracteriza el movimiento punk en el que puede inscribirse su trabajo. Entre las páginas de viñetas, inserta algunos collages con imágenes a color de, por ejemplo, comida o detalles de accidentes con un marcado carácter abyecto. El aspecto repulsivo pone de relieve la dimensión corporal del collage y su capacidad de afección física en el espectador. Tamburini también realizó para diferentes medios y publicaciones una serie de collages de siluetas de papeles de colores planos a partir de imágenes de moda, en los que introduce elementos extraños que distorsionan la continuidad de las imágenes convencionales que nos rodean en la prensa y publicidad. Esto lo logra precisamente aludiendo a la dimensión corporal del propio collage, a pesar de estar constituido por elementos o partes predominantemente abstractas. Siendo un artista con aparentes limitaciones para el dibujo, es extraordinariamente hábil en el uso del collage como técnica para interpelarnos físicamente a través del carácter corporal de las imágenes. Quizás sea esa contradicción entre el distanciamiento de la abstracción y la capacidad de alusión corporal lo que sostiene la tensión que ha alimentado mi interés en su trabajo durante todo este tiempo.
Stefano Tamburini (1955-1986) idea el personaje RanXerox en junio de 1978, ayudado en su ejecución por Andrea Pazienza, un realizador de cómics tremendamente popular en Italia y prácticamente desconocido en el resto del mundo. Tamburini en principio no parecía tener habilidad para el dibujo, sin embargo, realizó diferentes trabajos gráficos en los que utiliza el collage con fotografías y masas de color planas con exquisita destreza. RanXerox es un androide nihilista ultraviolento de aspecto carnal, construido a partir de una fotocopiadora reciclada y adicto al Vinavil en vena (marca popular de cola blanca en Italia). RanXerox es el robot programado para estar enamorado de su dueña de 13 años Lubna y servirle como máquina sexual e instrumento de supervivencia. En la tercera entrega del cómic, la historia del robot quedará truncada debido a la muerte el 24 de abril de 1986 por sobredosis de heroína de su guionista Stefano Tamburini. En la última historia del RanX de Tamburini, el robot en estado decadente busca a su objeto de deseo, que lo ha abandonado por una persona “real”, y en las últimas viñetas, se arranca con la mano el corazón, un racimo de válvulas mecánicas que bombean fluidos en su cuerpo, para lanzárselo a Lubna, mientras sus circuitos prenden fuego consumiéndose en un amasijo de carne, plástico y metal.
En los últimos años, se ha publicado bajo el título Tutto Tamburo la antología del trabajo gráfico y de los escritos del autor Stefano Tamburini en 7 volúmenes editados por Michele Mordente. Desde finales de los 70 hasta su muerte prematura, Tamburini estuvo implicado en diferentes proyectos editoriales, como Cannibale, Il Male y, quizás la más relevante, la revista Frigidaire, en la que participó como fundador junto con un pequeño número de autores que compartían cierta sensibilidad estética heredera de los movimientos políticos radicales desarrollados en Italia en los años precedentes. Con esta exposición quisiera rendir homenaje a Tamburini, cuyo trabajo, desde que lo conocí a mediados de los 80, se ha convertido en objeto de inspiración continua y sostenida en el tiempo.
Entre 1980 y 1984, Tamburini realiza la serie de cómics Snake Agent a partir de barridos de fotocopiadora que distorsionan las viñetas de las tiras cómicas de detectives Secret Agent X-9 dibujadas por Mel Graff en los años 40 y 50. Con este gesto apropiacionista, reescribe los diálogos de la historia, proyectando una visión de ciencia ficción futurista en cuya trama se despliegan pugnas y complots a escala mundial entre superpotencias fascistas y autoritarias. Simultáneamente, incorpora en los personajes identidades, conductas y un lenguaje acorde con la sociedad de principios de los años 80, llevando al extremo la dudosa moral que caracteriza el movimiento punk en el que puede inscribirse su trabajo. Entre las páginas de viñetas, inserta algunos collages con imágenes a color de, por ejemplo, comida o detalles de accidentes con un marcado carácter abyecto. El aspecto repulsivo pone de relieve la dimensión corporal del collage y su capacidad de afección física en el espectador. Tamburini también realizó para diferentes medios y publicaciones una serie de collages de siluetas de papeles de colores planos a partir de imágenes de moda, en los que introduce elementos extraños que distorsionan la continuidad de las imágenes convencionales que nos rodean en la prensa y publicidad. Esto lo logra precisamente aludiendo a la dimensión corporal del propio collage, a pesar de estar constituido por elementos o partes predominantemente abstractas. Siendo un artista con aparentes limitaciones para el dibujo, es extraordinariamente hábil en el uso del collage como técnica para interpelarnos físicamente a través del carácter corporal de las imágenes. Quizás sea esa contradicción entre el distanciamiento de la abstracción y la capacidad de alusión corporal lo que sostiene la tensión que ha alimentado mi interés en su trabajo durante todo este tiempo.