25.09.2020
07.12.2020
Inauguración
Estudio
CarrerasMugica tiene el agrado de presentar METOFAM, segunda exposición de Leo Burge en el estudio de la galería tras PETAL (2018).
→ Leo BurgeDebería tener las cosas un poco más claras pero sólo se me ha ocurrido darle nombre a esta exposición con un alias abreviado de una obra mía, Metonimia Familiar, que para que se la puedan imaginar consta de unos cúmulos lineales y vibrantes con color material y volumen propios en estrecha relación con la pared. Cuando lo decía para mis adentros —«Metofam»— veía una escena fantástica en la que estos cúmulos se habían decolorado y caído bocabajo. Sí, es triste. También había algo así como death-metal sonando de fondo, pero no vamos a deprimirnos, siempre puede ser peor… ¿o no?. Esta imagen persistió y persistió, pero poco podría haber previsto que la vida misma se empezaría a dar de tal modo en mi ciudad, arrasando con el ambiente primaveral al que estaban acostumbradas sus calles. Me gustaría traer, aprovechando la ocasión, unos versos de Golpes Bajos como el de «¡Malos tiempos—Para la lírica!…» o «Estoy enfermo—Cómo envejezco [siempre oigo Cómo me-quejo]» y por desgracia la más relevante, «Me lloran los ojos—Al abrirlos a la realidad» para remarcar por otro lado que esta música es un fiestón total, que hay un trasfondo de alegría. Así que si nonos lloran los ojos al abrirlos a la realidad (si nos lloran se lo recomiendo mucho más) y nos animamos a echar un vistazo por la galería podremos toparnos con una serie de relieves y dibujos de mediano-gran formato (MTF I-XII) hechos a mano con bastante sufrimiento y esfuerzo (aunque también gusto y entretenimiento), algunos durante este extraño periodo y otros anteriores en el tiempo, más algunas anotaciones y dibujos fechados entre 2019-20, compartiendo a pequeña escala procedimientos filtrados de la escultura y esperemos que no de otros campos más afectados en estos días en los que todo se ha vuelto tan viral.
En la mayor parte de ellos aparecen volúmenes lineales a modo de trama interna, mediando a su vez el salto de una pieza a otra. Las obras están compuestas de materiales que marcan un límite de dirección, que de algún modo son capaces de decirme qué necesitan, cómo tratarlos en sí mismos y en relación a otros. Con este simple pretexto voy siguiendo las pistas, tratando de dejar respirar a cada descubrimiento, rezando por que no interfiriera demasiado el dragón, aunque sirviéndome en parte de él. Este modo de partida hay que reconocer que sirve de resistencia al motor del cuerpo que lo va impulsando y desbordando; a las propias manos que piensan y desean en la medida que labran. El margen de error —lo que supera la resistencia— es lo que va dando una suerte de expresión o realidad. Al fin y al cabo estos trabajos los veo como ejercicios de conciencia y memoria espacial (mnemotecnia), entendiendo el espacio en este caso como vector de afectividad común a todos los elementos plásticos que aparecen en escena; un vector que atraviesa y media las discordancias y resonancias de cada cuerpo. Hablando de cuerpos quiero dejar claro que no hay ningún dragón físico que puedan venir a ver a mi estudio, pero sí que a veces el imaginario se hace notar más de la cuenta.
Espero que toda esa ciencia-ficción no supere a la realidad de lo que alguien pueda sentir aquí. La congruencia, como la perfección, sería —si pudiera definirse— un hecho extraño; si por algún lugar se asoma, un artista lo reconocerá como auténtico milagro y no podrá dar crédito a tan subrepticia y fugaz aparición. De hecho en los encuentros más insospechados es donde se le puede vislumbrar con mayor frecuencia, pero tenemos que estar igual de preparados para todo lo que se desprenda de ellos en exceso (véase la sensación de vértigo en el experimento algo indefinido de Ulrich —El hombre sin atributos— y el ambiguo uso que hace éste de la palabra precisión). No, aquí tampoco apuntaremos hacia motivos demasiado concretos, más bien confluyen una amalgama de fijaciones. Me gusta cuando las líneas se convierten en franjas y aparecen como elementos plásticos con su propia historia y tipología. Me gusta cuando la sed por la luminosidad es saciada gracias a la reacción de una superficie brillante. Me gusta el dibujo constructivo y los juegos de escala que van diferenciando, condensando el espacio circundante en diferentes Gestalt (gestaciones de forma). Me gusta cuando cada pieza, díptico o serie surge como lo haría una figura tipográfica dentro de una serie desconocida; pero hay días en los que la Gestalt también grita «¡Soy un monstruo con rizos gigantes!—¡Soy la pesadilla que tuviste después la última inauguración!». Me gusta mucho (y a veces me parece un puto coñazo) cuando sale algo que no me había esperado. Bueno, relajémonos. Materialmente al menos, todo se transforma, todo vuelve a su curso. Tanto literal como metafóricamente se trataría, en última instancia, de poner en diálogo el interior de las obras con el exterior de sí mismas, evidenciando como también silenciando o apaciguando el proceso que las genera, al cual podríamos hacer alguna alusión más con el siguiente índice:
(Entrando a la sala aparecen según las agujas del reloj) MTF I Dibujo espacial I; Cola de conejo, cinta adhesiva y tinta negra sobre bastidor de lino — MTF II Quadrilobe; Cruz de madera, tiras de aluminio y carbono pintado con resina — MTF III Fields; Alambre galvanizado laminado con resina epoxy, cinta adhesiva y barra de óleo — MTF IV-VI Espacio serial I; Cola de conejo, alambre combinado con cinta adhesiva y lino sobre bastidor (tres partes) — MTF VII Díptico superpuesto; Perfiles de aluminio bordeados con varilla 3mm y cinta adhesiva adheridos a dos bastidores de madera — MTF VIII Frottage; Grafito sobre lino sobre bastidor — MTF IX Tool; Vara de hierro alisada y doblada, dibujo de cinta adhesiva enmarcado con doble cristal — MTF X Epifanía; Cera verde sobre cinta adhesiva y alambre galvanizado — MTF XI Dibujo espacial II; Marco-caja con interior de paspartú y dibujo de cinta adhesiva y tinta negra — MTF XII Espacio serial II; Tres bastidores, lino y cinta adhesiva termosellada.
Final descartado de una hoja de sala: Compartir mi extraño anhelo por un evento que a casi todo el mundo que conozco le suele dar un poco de pereza (me incluyo entre los primeros). Como dicen, sólo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando nos lo quitan. Gracias por venir. L.B
Debería tener las cosas un poco más claras pero sólo se me ha ocurrido darle nombre a esta exposición con un alias abreviado de una obra mía, Metonimia Familiar, que para que se la puedan imaginar consta de unos cúmulos lineales y vibrantes con color material y volumen propios en estrecha relación con la pared. Cuando lo decía para mis adentros —«Metofam»— veía una escena fantástica en la que estos cúmulos se habían decolorado y caído bocabajo. Sí, es triste. También había algo así como death-metal sonando de fondo, pero no vamos a deprimirnos, siempre puede ser peor… ¿o no?. Esta imagen persistió y persistió, pero poco podría haber previsto que la vida misma se empezaría a dar de tal modo en mi ciudad, arrasando con el ambiente primaveral al que estaban acostumbradas sus calles. Me gustaría traer, aprovechando la ocasión, unos versos de Golpes Bajos como el de «¡Malos tiempos—Para la lírica!…» o «Estoy enfermo—Cómo envejezco [siempre oigo Cómo me-quejo]» y por desgracia la más relevante, «Me lloran los ojos—Al abrirlos a la realidad» para remarcar por otro lado que esta música es un fiestón total, que hay un trasfondo de alegría. Así que si nonos lloran los ojos al abrirlos a la realidad (si nos lloran se lo recomiendo mucho más) y nos animamos a echar un vistazo por la galería podremos toparnos con una serie de relieves y dibujos de mediano-gran formato (MTF I-XII) hechos a mano con bastante sufrimiento y esfuerzo (aunque también gusto y entretenimiento), algunos durante este extraño periodo y otros anteriores en el tiempo, más algunas anotaciones y dibujos fechados entre 2019-20, compartiendo a pequeña escala procedimientos filtrados de la escultura y esperemos que no de otros campos más afectados en estos días en los que todo se ha vuelto tan viral.
En la mayor parte de ellos aparecen volúmenes lineales a modo de trama interna, mediando a su vez el salto de una pieza a otra. Las obras están compuestas de materiales que marcan un límite de dirección, que de algún modo son capaces de decirme qué necesitan, cómo tratarlos en sí mismos y en relación a otros. Con este simple pretexto voy siguiendo las pistas, tratando de dejar respirar a cada descubrimiento, rezando por que no interfiriera demasiado el dragón, aunque sirviéndome en parte de él. Este modo de partida hay que reconocer que sirve de resistencia al motor del cuerpo que lo va impulsando y desbordando; a las propias manos que piensan y desean en la medida que labran. El margen de error —lo que supera la resistencia— es lo que va dando una suerte de expresión o realidad. Al fin y al cabo estos trabajos los veo como ejercicios de conciencia y memoria espacial (mnemotecnia), entendiendo el espacio en este caso como vector de afectividad común a todos los elementos plásticos que aparecen en escena; un vector que atraviesa y media las discordancias y resonancias de cada cuerpo. Hablando de cuerpos quiero dejar claro que no hay ningún dragón físico que puedan venir a ver a mi estudio, pero sí que a veces el imaginario se hace notar más de la cuenta.
Espero que toda esa ciencia-ficción no supere a la realidad de lo que alguien pueda sentir aquí. La congruencia, como la perfección, sería —si pudiera definirse— un hecho extraño; si por algún lugar se asoma, un artista lo reconocerá como auténtico milagro y no podrá dar crédito a tan subrepticia y fugaz aparición. De hecho en los encuentros más insospechados es donde se le puede vislumbrar con mayor frecuencia, pero tenemos que estar igual de preparados para todo lo que se desprenda de ellos en exceso (véase la sensación de vértigo en el experimento algo indefinido de Ulrich —El hombre sin atributos— y el ambiguo uso que hace éste de la palabra precisión). No, aquí tampoco apuntaremos hacia motivos demasiado concretos, más bien confluyen una amalgama de fijaciones. Me gusta cuando las líneas se convierten en franjas y aparecen como elementos plásticos con su propia historia y tipología. Me gusta cuando la sed por la luminosidad es saciada gracias a la reacción de una superficie brillante. Me gusta el dibujo constructivo y los juegos de escala que van diferenciando, condensando el espacio circundante en diferentes Gestalt (gestaciones de forma). Me gusta cuando cada pieza, díptico o serie surge como lo haría una figura tipográfica dentro de una serie desconocida; pero hay días en los que la Gestalt también grita «¡Soy un monstruo con rizos gigantes!—¡Soy la pesadilla que tuviste después la última inauguración!». Me gusta mucho (y a veces me parece un puto coñazo) cuando sale algo que no me había esperado. Bueno, relajémonos. Materialmente al menos, todo se transforma, todo vuelve a su curso. Tanto literal como metafóricamente se trataría, en última instancia, de poner en diálogo el interior de las obras con el exterior de sí mismas, evidenciando como también silenciando o apaciguando el proceso que las genera, al cual podríamos hacer alguna alusión más con el siguiente índice:
(Entrando a la sala aparecen según las agujas del reloj) MTF I Dibujo espacial I; Cola de conejo, cinta adhesiva y tinta negra sobre bastidor de lino — MTF II Quadrilobe; Cruz de madera, tiras de aluminio y carbono pintado con resina — MTF III Fields; Alambre galvanizado laminado con resina epoxy, cinta adhesiva y barra de óleo — MTF IV-VI Espacio serial I; Cola de conejo, alambre combinado con cinta adhesiva y lino sobre bastidor (tres partes) — MTF VII Díptico superpuesto; Perfiles de aluminio bordeados con varilla 3mm y cinta adhesiva adheridos a dos bastidores de madera — MTF VIII Frottage; Grafito sobre lino sobre bastidor — MTF IX Tool; Vara de hierro alisada y doblada, dibujo de cinta adhesiva enmarcado con doble cristal — MTF X Epifanía; Cera verde sobre cinta adhesiva y alambre galvanizado — MTF XI Dibujo espacial II; Marco-caja con interior de paspartú y dibujo de cinta adhesiva y tinta negra — MTF XII Espacio serial II; Tres bastidores, lino y cinta adhesiva termosellada.
Final descartado de una hoja de sala: Compartir mi extraño anhelo por un evento que a casi todo el mundo que conozco le suele dar un poco de pereza (me incluyo entre los primeros). Como dicen, sólo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando nos lo quitan. Gracias por venir. L.B