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Insignificando

18.12.2021

23.02.2022

Inauguración

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CarrerasMugica tiene el agrado de presentar, del 18 de diciembre al 23 de febrero, INSIGNIFICANDO sexta exposición individual de Juan Pérez Agirregoikoa en la galería tras SÁBADO DOMINGO SÁBADO realizada en 2016.

→ Juan Pérez Agirregoikoa

Bajo el título de Insignificando presento una parte de los últimos trabajos que he realizado desde el año 2019. La exposición está compuesta  por dos series diferentes que funcionan como conjunto.

Uno de esos subconjuntos se titula ¨Great Black Chickens¨ y el otro “American imperialism is…”. Ambos tratan sobre el signo, el símbolo y el incomprensible funcionamiento de los significantes amos que tienen la potencia de poner a trabajar gratis a la gente, cuando ya se sabe  lo difícil que es esto. Las patrias, las banderas, los dioses, los colores de una camiseta, el honor…

Las técnicas que he utilizado para estos trabajos son el dibujo a lápiz y el collage, ambas ligadas a la infancia, a la economía entendida como pérdida, es decir, como plusvalía y al desperdicio deliberado del tiempo, empresas en las que me considero un experto.

Creo, tal vez de forma cándida que una correcta elección técnica puede facilitar ese momento mágico de la conexión, sin olvidar la polisemia implícita en todo intento de comunicación. O no, la verdad es que tampoco me importa. Bueno sí, sí que me importa.

Me resulta familiar la forma en la que trabajaban los impresionistas. Salir al aire libre, asomar la cabeza al mundo exterior,  ver cómo el sol, el aire, los elementos y las pantallas de nuestro dispositivos reflejan las cosas e intentar la captura del momento. Aunque el momento se vaya al momento.

¿Cuál es el mecanismo que hace que la suma de un significante (una bandera por ejemplo) y un significado, la imagen, el sentido que producen sean tan diferentes? ¿Qué es lo que hace que uno sea  un patriota y otro no vea más que un trapo de colores colgado de un palo? ¿Un símbolo de poder compartido por múltiples culturas  o un pájaro con muchas plumas?

Pensaba en esa afirmación, no recuerdo de quién, que decía que los seres hablantes tenemos tendencia a la debilidad mental.

Decía Spinoza que nuestra vida no deja de ser una reclamación cotidiana de signos y si algo caracteriza a los signos es que son variables, asociativos y ambiguos.

Supongo que por eso siempre estoy a vueltas con la cultura y con cómo nos afecta, nos forma, nos conforma y sobre todo nos deforma. Me refiero a la verdadera cultura, al legado que nos transmiten, esa mezcla compuesta por el estado psicológico de nuestros genitores y de los que les precedieron, y del estado mental de los próceres que lideren nuestros destinos y de nuestro lugar de nacimiento y seguramente de algún componente más que olvide o desconozca.

Por eso cuando tengo que explicar mi trabajo, tendría que calificarlo como una pelea contra la cultura, y si utilizo el término pelea es porque creo que lo de la lucha me viene un poco grande. Eso es para los idealistas y yo soy de ese tipo de gente que nunca se pone objetivos ya que, de esta manera nunca me puedo decepcionar.  Mi proyecto en un mundo a la espera de signos  es insignificante pero  a mí me sirve.

 

Pd: Todo mi respeto al pintor que mentaba Cervantes en El Quijote, que era tan malo que después de pintar un gallo tenia que escribir al lado; “es gallo” para poder crear significado.

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Bajo el título de Insignificando presento una parte de los últimos trabajos que he realizado desde el año 2019. La exposición está compuesta  por dos series diferentes que funcionan como conjunto.

Uno de esos subconjuntos se titula ¨Great Black Chickens¨ y el otro “American imperialism is…”. Ambos tratan sobre el signo, el símbolo y el incomprensible funcionamiento de los significantes amos que tienen la potencia de poner a trabajar gratis a la gente, cuando ya se sabe  lo difícil que es esto. Las patrias, las banderas, los dioses, los colores de una camiseta, el honor…

Las técnicas que he utilizado para estos trabajos son el dibujo a lápiz y el collage, ambas ligadas a la infancia, a la economía entendida como pérdida, es decir, como plusvalía y al desperdicio deliberado del tiempo, empresas en las que me considero un experto.

Creo, tal vez de forma cándida que una correcta elección técnica puede facilitar ese momento mágico de la conexión, sin olvidar la polisemia implícita en todo intento de comunicación. O no, la verdad es que tampoco me importa. Bueno sí, sí que me importa.

Me resulta familiar la forma en la que trabajaban los impresionistas. Salir al aire libre, asomar la cabeza al mundo exterior,  ver cómo el sol, el aire, los elementos y las pantallas de nuestro dispositivos reflejan las cosas e intentar la captura del momento. Aunque el momento se vaya al momento.

¿Cuál es el mecanismo que hace que la suma de un significante (una bandera por ejemplo) y un significado, la imagen, el sentido que producen sean tan diferentes? ¿Qué es lo que hace que uno sea  un patriota y otro no vea más que un trapo de colores colgado de un palo? ¿Un símbolo de poder compartido por múltiples culturas  o un pájaro con muchas plumas?

Pensaba en esa afirmación, no recuerdo de quién, que decía que los seres hablantes tenemos tendencia a la debilidad mental.

Decía Spinoza que nuestra vida no deja de ser una reclamación cotidiana de signos y si algo caracteriza a los signos es que son variables, asociativos y ambiguos.

Supongo que por eso siempre estoy a vueltas con la cultura y con cómo nos afecta, nos forma, nos conforma y sobre todo nos deforma. Me refiero a la verdadera cultura, al legado que nos transmiten, esa mezcla compuesta por el estado psicológico de nuestros genitores y de los que les precedieron, y del estado mental de los próceres que lideren nuestros destinos y de nuestro lugar de nacimiento y seguramente de algún componente más que olvide o desconozca.

Por eso cuando tengo que explicar mi trabajo, tendría que calificarlo como una pelea contra la cultura, y si utilizo el término pelea es porque creo que lo de la lucha me viene un poco grande. Eso es para los idealistas y yo soy de ese tipo de gente que nunca se pone objetivos ya que, de esta manera nunca me puedo decepcionar.  Mi proyecto en un mundo a la espera de signos  es insignificante pero  a mí me sirve.

 

Pd: Todo mi respeto al pintor que mentaba Cervantes en El Quijote, que era tan malo que después de pintar un gallo tenia que escribir al lado; “es gallo” para poder crear significado.

Obras destacadas
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GREAT BLACK CHICKENS Nº 8

2021

Lápiz sobre tela

200 x 300 cm

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AMERICAN IMPERIALISM IS... THE ROSE BOOK

2021

Collage sobre tela

130 x 195 cm