14.03.2025
10.05.2025
Inauguración 15 March 18:00
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CarrerasMugica tiene el agrado de presentar ËL y LLO (La Lengua Obesa), segunda exposición individual de Ignacio Sáez tras la realizada en 2008. Consiste en una treintena de cuadros que ocupa la totalidad del espacio de la galería. Comenzados entre el 2000 y el 2013, algunos fueron retomados el año 2023 y terminados en el presente año. Se trata, por tanto, de un particular proyecto de relectura de unas obras preexistentes, diferente a las exposiciones habituales del pintor. Txomin Badiola ha estado a cargo de la selección y organización de la exposición.
→ Ignacio SáezLa pintura es el lugar donde todo ocurre y también es el lugar de los lugares de interacción del cuerpo del ejecutante con el cuerpo del espacio.
(...)Así, el cuerpo (del pintor) deformado en hiperplasias y enlongados apéndices, se fragmentará y sus pedazos sufrirán transformaciones extremas desarrollando nuevos órganos; se metamorfoseará en animales o partes de ellos, cambiará de sexo, para reintegrarse y emerger como un nuevo cuerpo imaginado, fabricado de signos lingüisticos encarnados, palpitantes, con los que ensayar algún tipo de reconciliación.
Es un yo, el del pintor, que aparece en su pintura indiscernible de la idea del Otro. Tanto si se considera como una imagen devuelta en el espejo (en las variadas representaciones de sí mismo), o como un alter-ego surgido del yo fragmentado y múltiple recompuesto en un personaje (al que Ignacio llama La Lengua Obesa) con unas características muy definidas (rostro negroide deformado, con largos apéndices en el cráneo, calzando unas abultadas botas y vistiendo tan solo una especie de pañal donde parece acumular objetos)que al tiempo que le dan identidad se la quitan, dada la difícil reconciliación por la disparidad de los signos. Además de sí mismo y de este personaje (el monstruo otro del pintor), hay además un grupo de cuadros centrados en la captura (casi imposible) de un otro real, afectivo sentimental: la mujer de sus afectos intermitentes, pero a la vez constantes (a los que siempre retorna).
Texto por Txomin Badiola
La pintura es el lugar donde todo ocurre y también es el lugar de los lugares de interacción del cuerpo del ejecutante con el cuerpo del espacio.
(...)Así, el cuerpo (del pintor) deformado en hiperplasias y enlongados apéndices, se fragmentará y sus pedazos sufrirán transformaciones extremas desarrollando nuevos órganos; se metamorfoseará en animales o partes de ellos, cambiará de sexo, para reintegrarse y emerger como un nuevo cuerpo imaginado, fabricado de signos lingüisticos encarnados, palpitantes, con los que ensayar algún tipo de reconciliación.
Es un yo, el del pintor, que aparece en su pintura indiscernible de la idea del Otro. Tanto si se considera como una imagen devuelta en el espejo (en las variadas representaciones de sí mismo), o como un alter-ego surgido del yo fragmentado y múltiple recompuesto en un personaje (al que Ignacio llama La Lengua Obesa) con unas características muy definidas (rostro negroide deformado, con largos apéndices en el cráneo, calzando unas abultadas botas y vistiendo tan solo una especie de pañal donde parece acumular objetos)que al tiempo que le dan identidad se la quitan, dada la difícil reconciliación por la disparidad de los signos. Además de sí mismo y de este personaje (el monstruo otro del pintor), hay además un grupo de cuadros centrados en la captura (casi imposible) de un otro real, afectivo sentimental: la mujer de sus afectos intermitentes, pero a la vez constantes (a los que siempre retorna).
Texto por Txomin Badiola