19.09.2025
06.12.2025
Inauguración 19 September 18:00
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CarrerasMugica tiene el agrado de presentar del 18 de septiembre al 6 de diciembre de 2025 'CONTRA EL OLVIDO. Homenajes y Ofrendas', segunda exposición individual de Ángel Bados en la galería tras las realizada en 2017.
→ Ángel BadosLas primeras obras de la exposición tienen inicio alrededor de los años 2020 y 2021, una vez concluida la ordenación de la pintura de mi amiga Isabel Baquedano. Cuyo recuerdo, cómo fiaba el cuadro a los avatares del hecho mismo de la pintura, ha regulado el trance de retomar la tarea de la escultura y hacerlo día a día sin temor a equivocarme.
Siento que no ha pasado mucho tiempo desde entonces, tal vez, porque las piezas han necesitado sustraerse a la velocidad de vértigo de los acontecimientos del mundo, donde las cosas parecieran salir de la nada y a la nada regresar sin dejar marca alguna. Y quiero creer que, habiéndonos empeñado en desbaratar los significantes amos de nuestras aventuras, y en consecuencia huérfanos de los relatos de totalidad, habremos de prestar cuidada atención a los pequeños “inventos” que surjan, inesperados, preñados de contingencia, es cierto, pero guardianes de lo que no tiene nombre, y con toda probabilidad garantes de la libertad de lo que hagamos.
De esta suerte, los homenajes me han ofrecido la figura de un destinatario, dispuesto para actuar en representación de cada uno de vosotros cuando miráis las piezas, lo cual no es poco. En ocasiones se trata del allegado que nos ayuda a caminar (Trampolín para la Niña Martina), también de aquellos a los que el fuego de la creación les ha rozado inmisericorde (Kirchner en Davos y R. Walser en Herisau). En la misma dirección, los títulos promueven el uso de componentes simbólicos facilitando la función de representación encomendada al arte.
El papel asignado a las ofrendas no resulta fácil de ilustrar, porque, posiblemente, bajo semejante atrevimiento, se desliza el componente sacrificial que supone arriesgar la cordura en el campo del Otro, en buena medida desconocido. Desde siempre he tenido necesidad de mirar hacia la cultura y el arte árabe. Las obras más recientes bordean otro verso de Ar-Rusafi de Valencia “si vuelven iremos a saludarles” para una suerte de ofrecimiento de escultor (Litoral de Partida, Si el Mar pudiera hacerse de Jardines), a los ciudadanos de otras culturas cuando arriesgan el paso a nuestro territorio, más o menos cercano, y con demasiada frecuencia cerrado e inhóspito.
Pero antes y después de tales argumentos, la operación trata en última instancia de dar sentido al trabajo, bajo la advocación y conmemoración del arte y de la escultura de siempre: la Venus de Lespugue al lado de la Dama Oferente de Pablo Picasso; o Retrato de Mi Mujer y Tu eres Pedro(figurativa o abstracta según el tema, diría Jorge Oteiza). En paralelo cabría señalar la Cúpula de Brunelleschi, mirando técnicamente al cielo de Florencia; o los edificios de Alvar Aalto en Finlandia y la arquitectura de Álvaro Siza en Portugal, cuyo disfrute y contemplación me empujan a decir que la arquitectura, como la escultura, “pesa hacia arriba”. No en vano comparten parecidos principios a la hora de configurar el suceso espacio-temporal que les es propio, dilucidado entre la condición abstracta de la estructura formal y la cualidad insoportablemente física del material, que hace que la obra se resuelva definitivamente del lado de la satisfacción.
Les ofrezco la cita de los títulos, si bien, en la sala lo pueden comprobar, las esculturas tienden unas con otras a compartirlos.
Trampolín para la Niña Martina Para Ambos Lados de la Frontera (2017-2023)
Libanesa, para Marta I. Para Ambos Lados de la Frontera (2024-2025)
Uno y Tres Paisajes, para mis Amigos Litoral de Partida
los Escultores Vascos Si el Mar pudiera hacerse de Jardines
Para E. Kirchner en Davos:
Pasarela y Caudal Plegaria
La Pequeña Hoguera A un Dios Desconocido
Sin Título
La Plataforma
Para R. Walser en Erisau:
Cuando los Espejismos eran Fuentes
La Nube y el Jardín
Sin Título
Escabel de Nieve, I y II
A.B.
Las primeras obras de la exposición tienen inicio alrededor de los años 2020 y 2021, una vez concluida la ordenación de la pintura de mi amiga Isabel Baquedano. Cuyo recuerdo, cómo fiaba el cuadro a los avatares del hecho mismo de la pintura, ha regulado el trance de retomar la tarea de la escultura y hacerlo día a día sin temor a equivocarme.
Siento que no ha pasado mucho tiempo desde entonces, tal vez, porque las piezas han necesitado sustraerse a la velocidad de vértigo de los acontecimientos del mundo, donde las cosas parecieran salir de la nada y a la nada regresar sin dejar marca alguna. Y quiero creer que, habiéndonos empeñado en desbaratar los significantes amos de nuestras aventuras, y en consecuencia huérfanos de los relatos de totalidad, habremos de prestar cuidada atención a los pequeños “inventos” que surjan, inesperados, preñados de contingencia, es cierto, pero guardianes de lo que no tiene nombre, y con toda probabilidad garantes de la libertad de lo que hagamos.
De esta suerte, los homenajes me han ofrecido la figura de un destinatario, dispuesto para actuar en representación de cada uno de vosotros cuando miráis las piezas, lo cual no es poco. En ocasiones se trata del allegado que nos ayuda a caminar (Trampolín para la Niña Martina), también de aquellos a los que el fuego de la creación les ha rozado inmisericorde (Kirchner en Davos y R. Walser en Herisau). En la misma dirección, los títulos promueven el uso de componentes simbólicos facilitando la función de representación encomendada al arte.
El papel asignado a las ofrendas no resulta fácil de ilustrar, porque, posiblemente, bajo semejante atrevimiento, se desliza el componente sacrificial que supone arriesgar la cordura en el campo del Otro, en buena medida desconocido. Desde siempre he tenido necesidad de mirar hacia la cultura y el arte árabe. Las obras más recientes bordean otro verso de Ar-Rusafi de Valencia “si vuelven iremos a saludarles” para una suerte de ofrecimiento de escultor (Litoral de Partida, Si el Mar pudiera hacerse de Jardines), a los ciudadanos de otras culturas cuando arriesgan el paso a nuestro territorio, más o menos cercano, y con demasiada frecuencia cerrado e inhóspito.
Pero antes y después de tales argumentos, la operación trata en última instancia de dar sentido al trabajo, bajo la advocación y conmemoración del arte y de la escultura de siempre: la Venus de Lespugue al lado de la Dama Oferente de Pablo Picasso; o Retrato de Mi Mujer y Tu eres Pedro(figurativa o abstracta según el tema, diría Jorge Oteiza). En paralelo cabría señalar la Cúpula de Brunelleschi, mirando técnicamente al cielo de Florencia; o los edificios de Alvar Aalto en Finlandia y la arquitectura de Álvaro Siza en Portugal, cuyo disfrute y contemplación me empujan a decir que la arquitectura, como la escultura, “pesa hacia arriba”. No en vano comparten parecidos principios a la hora de configurar el suceso espacio-temporal que les es propio, dilucidado entre la condición abstracta de la estructura formal y la cualidad insoportablemente física del material, que hace que la obra se resuelva definitivamente del lado de la satisfacción.
Les ofrezco la cita de los títulos, si bien, en la sala lo pueden comprobar, las esculturas tienden unas con otras a compartirlos.
Trampolín para la Niña Martina Para Ambos Lados de la Frontera (2017-2023)
Libanesa, para Marta I. Para Ambos Lados de la Frontera (2024-2025)
Uno y Tres Paisajes, para mis Amigos Litoral de Partida
los Escultores Vascos Si el Mar pudiera hacerse de Jardines
Para E. Kirchner en Davos:
Pasarela y Caudal Plegaria
La Pequeña Hoguera A un Dios Desconocido
Sin Título
La Plataforma
Para R. Walser en Erisau:
Cuando los Espejismos eran Fuentes
La Nube y el Jardín
Sin Título
Escabel de Nieve, I y II
A.B.