
La obra de Susana Talayero explora las relaciones entre pintura, soporte y espacio mediante montajes acumulativos. Sus pinturas, en jocoso ejercicio con la abstracción y con elementos figurativos ambiguos, conforman un ecosistema de trabajo que da escucha a la lógica cruda y eufórica de lo material. Los procesos de impregnación, azar y derrame, el uso de la encáustica y el gesto de ensamblar pinturas con residuos de materiales se dan encuentro en una práctica donde lo fragmentario, elemento central y constitutivo, invita a crear nexos entre diversas áreas de trabajo. Piezas e instalaciones realizan una apología de lo híbrido y lo procesual y construyen imaginarios de subsuelo en los que conviven otros medios, como el vídeo. Algunas cuestiones centrales: el choque entre lo incierto que asoma y lo atávico que persiste; que los grandes formatos engullan al cuerpo; dibujar pintando; arrojarse primero y que las ideas vengan después; trabajar con la memoria, alterándola.
Susana Talayero (Bilbao, 1961) vive y trabaja en Bilbao. Tras licenciarse en Bellas Artes por la UPV/EHU, se traslada a Roma, donde reside diez años. De vuelta a Bilbao, en 1996, su trabajo en el campo de la pintura y el dibujo se extiende a la realización de ensayos videográficos. Su práctica actual explora la relación entre pintura y espacio mediante montajes acumulativos de gran formato. Entre sus exposiciones recientes destacan: Un fondo blanco que nunca estuvo limpio (2025), Bulegoa z/b, Bilbao; Meteora (2024) CarrerasMugica, Bilbao; Relatos de entrenamiento CAB, Burgos (2018); Una certa organizzazione delle cose, AOC F58, Roma (2017) y Crónica inquieta 1986-2016. Susana Talayero, Museo de Bellas Artes de Bilbao (2016). En 2023, recibió el premio Gure Artea a la trayectoria artística.