
Ángel Bados es un artista y docente que ha desempeñado un rol clave, en la formación del grupo de artistas vascos, que renovó la sintaxis de la escultura en la década de los ochenta. A partir de la herencia constructivista y del pensamiento de Oteiza, debate las estrategias de la escultura moderna y la posibilidad de su reactivación. En sus instalaciones se articula una crítica del contexto social, a través de lenguajes minimalistas, conceptuales y del arte povera. La huella de Beuys, es continua a lo largo de su obra. El uso de materiales naturales y encontrados que subrayan el carácter procesual de la obra, la escultura social y su incidencia en la vida, o la cuestión del ritual, son rasgos característicos de su trabajo. Defiende la escultura como un «artefacto transformador», que necesariamente se relaciona con el espacio que ocupa e interviene en la vida.
Angel Bados (Olazagutía, Navarra, 1945) vive y trabaja en Bilbao. Es licenciado en Bellas Artes por la Real Academia de San Fernando de Madrid. Su actitud, reacia a las exposiciones, le ha conducido a presentar su trabajo en contadas ocasiones y de manera muy distanciada en el tiempo. No obstante, su obra está presente en importantes colecciones públicas y privadas como: la Fundación Helga de Alvear, Cáceres; la Fundación “la Caixa”, Barcelona; Museud’Art Contemporani de Barcelona, Barcelona; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid; Museo Patio Herreriano, Valladolid; Museo Bellas Artes de Bilbao, Bilbao; Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz; Museo San Telmo, Donostia/San Sebastián o en el Museo de Navarra, Pamplona. Su actividad docente incluye numerosos talleres de escultura en diferentes instituciones del Estado, de manera muy destacable aquellos realizados en Arteleku , algunos codirigidos con Txomin Badiola que han sido referentes en la formación de las nuevas generaciones de artistas. En 2018 fue galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas.