2024.12.13
2025.03.01
Opening December 13 6:00 pm
Warehouse
CarrerasMugica is pleased to present, from 13 December to 1 March, Tapies : Chillida. On the occasion of the 100th anniversary of the birth of both of them, we present an exhibition shared by the two greatest Spanish artists of the second half of the 20th century.
→ Eduardo ChillidaPensamiento sobre lo leve y lo grave, sí. Sobre lo inscrito o lo desvaneciente, plenitud o vacío, la materia y lo escapado, lejos, tantas otras meditaciones comunes emprendidas por quienes pareciere han tentado durante su transcurso vital el acceso a un dominio misterioso, en ellos el elogio de la soledad creadora pues fueron artistas “operando vigorosamente en rutas solitarias”2 . Silencio y secreto que no les impedirá la mirada en derredor, hacia la naturaleza inmemorial y telúrica, ya sea Campins en el Montseny o, el artista vasco, en Villa Alegre o Zabalaga: casa, fuego, agua, memoria e imaginación, fulgores de la ensoñación3 . Médiums con lo más profundo4 , la raíz solar, la tierra es materia que nutre algunas de sus esculturas o pinturas, ese sueño mineral5 como manifestación palpable de un afecto por lo tectónico que con frecuencia será mostrado en la presencia de contrarios: piedras, arenas o tierras a veces arrastradas, otrora con leves huellas, en tanto gravitan otras formas, al modo de materias transfiguradas. En Tàpies, gravita leve la “Serpillière” (1972, cat. no. 30), collage expuesto ahora, capaz de evocar al Millares marchado aquel año, Tàpies y Millares artistas cómodos en las muestras de los reversos, bastidores de las pinturas en su desnudez expuestos, a veces buscando la dimensión perdida, esos hoyos infinitos de misterio6 . Otro misterio son las gravitaciones de Chillida, un ejercicio de quien decide tentar lo leve, un verdadero corpus de su quehacer, aquí presentes varias de ellas.
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Alfonso de la Torre
Pensamiento sobre lo leve y lo grave, sí. Sobre lo inscrito o lo desvaneciente, plenitud o vacío, la materia y lo escapado, lejos, tantas otras meditaciones comunes emprendidas por quienes pareciere han tentado durante su transcurso vital el acceso a un dominio misterioso, en ellos el elogio de la soledad creadora pues fueron artistas “operando vigorosamente en rutas solitarias”2 . Silencio y secreto que no les impedirá la mirada en derredor, hacia la naturaleza inmemorial y telúrica, ya sea Campins en el Montseny o, el artista vasco, en Villa Alegre o Zabalaga: casa, fuego, agua, memoria e imaginación, fulgores de la ensoñación3 . Médiums con lo más profundo4 , la raíz solar, la tierra es materia que nutre algunas de sus esculturas o pinturas, ese sueño mineral5 como manifestación palpable de un afecto por lo tectónico que con frecuencia será mostrado en la presencia de contrarios: piedras, arenas o tierras a veces arrastradas, otrora con leves huellas, en tanto gravitan otras formas, al modo de materias transfiguradas. En Tàpies, gravita leve la “Serpillière” (1972, cat. no. 30), collage expuesto ahora, capaz de evocar al Millares marchado aquel año, Tàpies y Millares artistas cómodos en las muestras de los reversos, bastidores de las pinturas en su desnudez expuestos, a veces buscando la dimensión perdida, esos hoyos infinitos de misterio6 . Otro misterio son las gravitaciones de Chillida, un ejercicio de quien decide tentar lo leve, un verdadero corpus de su quehacer, aquí presentes varias de ellas.
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Alfonso de la Torre